Lidocaína: Después de la aplicación puede presentarse una sensación transitoria de dolor o ardor de la zona o eritema de la piel adyacente. Pueden aparecer reacciones adversas sistémicas en caso de utilización de dosis altas, en zonas extensas o muy vascularizadas, o cuando se produce la ingestión accidental en cantidades suficientes. En tales casos, los anestésicos locales afectan sobre todo al SNC y al sistema cardiovascular. Los síntomas neurológicos se presentan en forma de inquietud, excitabilidad, nerviosismo, parestesias, vértigo, acufenos, visión borrosa, náuseas, vómitos, espasmos musculares, temblores y convulsiones. El entumecimiento de la lengua y la región perioral y la pérdida del conocimiento, seguidos de sedación, pueden ser síntomas incipientes de toxicidad sistémica. La excitabilidad puede ser pasajera o estar ausente e ir seguida de depresión con adormecimiento, coma e insuficiencia respiratoria. A nivel cardiovascular puede producir insuficiencia miocárdica y vasodilatación periférica, con hipotensión y bradicardia, y a veces arritmias y paro cardiaco. Las reacciones de hipersensibilidad son raras y suelen observarse con los anestésicos locales de tipo éster (la lidocaína es una amida). Tampoco se ha descrito reacciones entres esteres y amidas. La lidocaína puede causar metahemoglobinemia. Hidrocortisona: A diferencia de la lidocaína, es muy improbable que la hidrocortisona produzca reacciones sistémicas adversas en relación con dosis locales altas o en zonas extensas, aun tras la ingestión accidental de ferziman hemorroidal. No obstante, pueden presentarse efectos colaterales asociados a la absorción sintética.