Cotrimoxazol: En general se tolera bien, aunque con relativa frecuencia pueden aparecer manifestaciones gastrointestinales como anorexia, náuseas, vómitos, diarrea y úlceras bucales.
Pueden aparecer reacciones de hipersensibilidad como fiebre, exantema, prurito, fotosensibilidad, eritema nudoso y dermatitis exfoliativa. Dermatitis graves como el Síndrome de StevensJohnson y la necrólisis epidérmica tóxica, también se han descrito en relación a su uso. Se ha descrito también Lupus eritematoso sistémico, particularmente exacerbaciones de esta enfermedad.
Pueden aparecer reacciones nefrotóxicas como la nefritis intersticial y la necrosis tubular, en casos de insuficiencia renal, probablemente por hipersensibilidad. Por cristalización del sulfametoxazol o su metabolito acetilado en la orina, pueden aparecer dolor lumbar, hematuria, oliguria e incluso anuria.
Ocasionalmente, se han producido alteraciones sanguíneas durante el tratamiento, incluyendo: agranulocitosis, anemia aplásica, trombocitopenia, leucopenia, hipoprotrombinemia yeosinofilia, que en gran medida pueden ser también manifestaciones de hipersensibilidad. Por interferir con el metabolismo del ácido fólico (sobre todo en tratamientos prolongados y a dosis altas) puede producir depresión de la hematopoyesis ocasionando anemia magaloblástica, trombocitopenia y leucopenia. Rara vez produce metahemoglobinemia y cianosis. La anemia hemolítica es rara y en general se relaciona a deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenada
Otras manifestaciones, probablemente también por hipersensibilidad, pueden aparecer, entre ellas un síndrome parecido a la enfermedad del suero, necrosis hepática, hepatomegalia e ictericia, miocarditis, eosinofilia pulmonar, alveolitis fibrosante y vasculitis, incluida la poliarteritis nudosa.
Rara vez se han descrito casos de anafilaxia.
Otras manifestaciones aún más raras son: hipoglicemia, hipotiroidismo, manifestaciones neurológicas como meningitis aséptica, ataxia, convulsiones, hipertensión intracraneal benigna, cefalea, insomnio, somnolencia, fatiga, depresión mental, psicosis, acúfenos, vértigo, neuropatías periféricas y óptica; y pancreatitis.
Sulfametoxazol: puede desplazar a la bilirrubina de su unión a las proteínas, pudiendo producir ictericia y kernícterus en recién nacidos, sobre todo prematuros.
Como todos los antibióticos, puede producir alteraciones de la flora intestinal y (aunque muy rara vez) colitis pseudomembranosa.
Guayacol gliceril éter: Puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, estomatitis, rash, urticaria (rara).
Cloruro de amonio: Con su uso pueden aparecer dolor abdominal, naúseas, vómitos y diarrea.