Las reacciones adversas más frecuentemente relacionadas con el tratamiento de Claritromicina tanto en adultos como en población pediátrica son dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómitos y alteración del sabor. Como ocurre con otros macrólidos, se ha descrito para Claritromicina la aparición poco frecuente de disfunción hepática con aumento de las enzimas hepáticas y hepatitis colestásica o hepatocelular, con o sin ictericia. Esta disfunción hepática puede ser grave y es generalmente reversible.
En casos excepcionales, se han comunicado insuficiencias hepáticas con desenlace fatal, generalmente asociados con enfermedades subyacentes graves o medicaciones concomitantes.
Cuando se administra Claritromicina conjuntamente con omeprazol, se ha descrito la aparición de una coloración reversible de la lengua.
Otros efectos adversos incluyen erupciones cutáneas y síndrome de Stevens-Johnson. Se ha informado sobre la aparición de efectos adversos transitorios del sistema nervioso central, que van desde visión borrosa, ansiedad, insomnio y pesadillas hasta confusión, alucinaciones y psicosis; sin embargo no se ha establecido una relación causa/efecto. Raras veces la administración de eritromicina se ha asociado con la aparición de arritmias ventriculares, incluyendo taquicardia ventricular y Torsade de Pointes en pacientes con el intervalo QT prolongado. También se ha descrito durante el tratamiento con Claritromicina la aparición de glositis, estomatitis y moniliasis oral, así como pérdida de audición que normalmente es reversible después de la interrupción del tratamiento. Con frecuencia no conocida, se ha descrito el siguiente trastorno de la piel y del tejido subcutáneo: Pustulosis exantemática generalizada aguda.
Pacientes inmunodeprimidos
En pacientes adultos, los efectos adversos notificados con más frecuencia fueron: náuseas, vómitos, alteración del gusto, dolor abdominal, diarrea, rash, flatulencia, dolor de cabeza, estreñimiento, alteración de la audición y elevaciones.