Se pueden presentar las siguientes reacciones adversas:
Trastornos del sistema nervioso:
Neuropatía: en tratamiento prolongado y más frecuentemente con dosis elevadas se puede producir neuropatía sensorial periférica o síndromes neuropáticos, polineutopatía y parestesias la neuropatía sensorial puede incluir parestesias y reducción de la propiocepción, marcha inestable, entumecimiento de pies y manos; los síntomas
neuropáticos
generalmente disminuyen tras la interrupción del tratamiento (ver
Sobredosificación).
Con frecuencia desconocida, se puede producir un síndrome de dependencia y abstinencia de piridoxina que es más probable cuanto mayores son las dosis y en periodos de tiempo superiores a un mes.
En muy raras ocasiones, letargo; somnolencia en individuos sensibles; excesiva energía e insomnio; además que con altas dosis podría haber afectación de la memoria.
Trastornos gastrointestinales:
Náuseas; en dosis altas, dolor abdominal, vómitos y pérdida de apetito.
Trastornos de la piel y del tejido subcutáneo:
Fotosensibilidad, con cambios en la piel como lesiones vesiculares y ampollares (lesiones bullosas), rash, eritema, urticaria prurito; se debe probablemente a que grandes dosis de piridoxina pueden inducir un defecto metabólico que afecta a la integridad de la estructura de la piel. En muy raras ocasiones se puede producir piodermia facial (rosácea fulminans) caracterizado por nódulos confluentes, papulopústulas y seborrea en mejillas, mentón y cuello.
Notificación de sospechas de reacciones adversas:
Es importante notificar sospechas de reacciones adversas al medicamento tras su autorización. Ello permite una supervisión continuada de la relación beneficio/riesgo del medicamento. Se invita a los profesionales sanitarios a notificar las sospechas de
reacciones
adversas a través del Sistema de Farmacovigilancia:
farmacovigilancia@quimfa.com.py